9 de septiembre de 2011

Instante nº 66

Caminamos bajo el cielo de Berlín y su inmenso ligero. Vamos de la mano de una complicidad antigua, sin imposturas ni cortesías sobradas. Recorremos la metrópolis en busca de las bisagras de la vida, de las mañanas sin esbozar, celebrando lo inminenteAlcanzamos una avenida, después un parque. Nos alejamos el uno del otro el tiempo justo para tomar distancia, para repasar el polvo de nuestros zapatos. Después comenzamos a disparar balas imperecederas a la gracia de la vida, a la emoción contenida de la naturaleza muerta que yace esparcida por todos los rincones de las calles. Algunos días volvemos al hotel con bolsas repletas de libros y discos, esa música que trazará mañana lo que somos y seremos y que impedirá que el futuro se derrita en el caldo de lo continuo. Berlín nos envuelve y nosotros nos dejamos enredar entre el pensamiento lento de los cafés y el murmullo de los desayunos, cobijados en el eco mudo de una mirada que se asoma por las sábanas, junto al reloj de una ciudad que quiere superar la memoria abatida por la barbarie humana.
































Música de Austra:  https://youtu.be/tjKtbCx3piM